domingo, diciembre 30, 2012

Váyanse.

No puedo hacer nada con los recuerdos. Ellos sólo aparecen cuando no los quiero, sin pedir permiso, sin avisar. Aparecen de la nada, y no puedo sacarlos fácilmente ni puedo evitar que entren. Luego desaparecen, pero por esos minutos que se quedan, me hacen mal. No valen la pena, sólo aparecen para molestarme, para ponerme nostálgica, para hacer presencia y hacerse notar. No quieren que los olvide, ellos no saben que por más que quiera no los voy a olvidar. Pero no es necesario que aparezcan ahora. Los puedo ignorar y dejar en un rincón, sin la necesidad de que aparezcan seguido. Y no los quiero más, en serio, no los quiero.

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