Me contó que todavía conserva sensaciones pasadas. Me habló un poco de sus días extraños, de sus días grises llenos de recuerdos. Me dijo que junto a esos recuerdos aparecen sentimientos confusos y raros.
Me contó que a veces lo extraña. Me confesó que hay momentos en que sueña con, en el futuro, cruzárselo de nuevo por el camino. Piensa en que algún día el destino los vuelva a juntar. Quiere que en algún momento vuelvan a ser lo que fueron... O quizás mucho más. Me contó que no fueron mucho, pero que tampoco fueron nada. Digamos que... fueron algo. Una palabra indefinida,un sentimiento inexplicable y un recuerdo imborrable.
Me contó que todavía recuerda ese momento como si hubiera sido ayer. Recuerda cada detalle. Me contó que todavía caen algunas lágrimas, que se angustia. No sabe si es por arrepentimiento o por extrañar. O quizás sea por otras cosas... o quizás sea por todas.
Me contó que en parte tiene ganas de verlo. Que quiere saber un poco de su vida. Cómo va, qué hace, cómo se siente y demás. Me dijo que hubiese cambiado un montón de cosas. Que hay cosas de las cuales se arrepiente. Me confesó que el orgullo le ganó, y que por culpa de eso no aprovechó más. Me dijo que si hubiera sabido que era la última vez, lo hubiera aprovechado mucho más.
Me contó que a veces le sigue escribiendo textos. Que sabe que no se los merece, pero que de todas formas no le guarda rencor. Me dijo que a pesar de todo a veces quiere volver el tiempo atrás. Que si pudiera lo haría.
Me volvió a decir que lo extraña. Que extraña esas sensaciones, esos momentos, esa parte de su vida. Me contó que cada vez que llueve, las gotas le recuerdan a sus lágrimas... aquellas que derramó tantas veces con locura.
Me contó que en parte piensa que todo fue un error; pero un error delicioso. Un error que volvería a cometer... mas adelante, claro.
Me confesó que hay una parte de ella que sigue aferrada a él. Quizás sea la memoria... el recuerdo. Realmente no lo sabe.
Me dijo que era un secreto. Que sólo ella lo sabía. Me dijo que no diga nada, que me lo guarde como ella se lo guardó.
Y después de todo le contesté: Mierda, todavía hay heridas que no cicatrizaron del todo. Y eso hace que no logremos desprendernos del pasado... soltarlo.
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