Entiendo si no me soportas en Junio. Lo entiendo porque yo tampoco me soporto mucho. Entiendo si sentís que no te trato tan bien en Junio, o si me notas rara.
Y es que, en algún momento, Junio fue mi mejor mes. Y todo lo que sucedió ahí ya se fue, se esfumó, y no va a volver a haber un Junio así. Ahora quedaron los restos.
Demasiados recuerdos.
Ya esperaba autodestruirme. Era bastante lógico que en algún momento iba a resbalar. Pongo la lista de reproducción con esos temas que me destruyen y empiezo a leer cosas viejas. Me quiebro, obvio. Sé que no es ni justo ni necesario, pero bueno. Derramo lágrimas sin querer, pero también río. Que buenos tiempos...
Leyendo me doy cuenta de que hay cosas que quedaron en la nada, cosas que dijiste que ibas a hacer y nunca hiciste. Hoy en día, todavía me siguen intrigando esas cosas. Todavía tengo la duda de aquello. Y es un bajón.
Lo peor de todo es que te extraño de la forma mas masoquista que puede existir. Me hago mal sola.
Ojala que nunca se entere de estas descargas. Ojala que no vea que hay veces en que me pongo sensible y sobre todas las cosas melancólica. Si se entera va a saber que fue mucho para mí, y no quiero. No quiero que nadie se entere. No quiero lastimar.