jueves, agosto 15, 2013

¿Cuantas veces dije que no iba a volver a nombrarte? Creo que ya perdí la cuenta.
A veces me arrepiento de seguir escribiéndote, pero sin embargo es algo que no puedo dejar de hacer. Me sigue carcomiendo la duda de si, en algún momento, aparezco en tu mente... si al menos paso como un flash. 
Me di cuenta de que una de las cosas que me impidió aprovecharte al extremo fue el miedo. El miedo a algo que, de todas formas, sucedió. Es decir que no tuvo sentido, fui estúpida.
Ojalá que tengas presente que siempre te esperé. Al principio, con la sonrisa de oreja a oreja como solías decir. Y a lo último, con una enorme tristeza ante el fracaso del final... Sin entender que había pasado.

... Y quizás el mismo tiempo que tardó la espera va a tardar el olvido. Quizás sea una rueda, en donde empezaste sin importarme... Y así tiene que terminar. Quizás el final sea el que alguna vez fue el comienzo.